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Para los amigos en el mundo

 

El undécimo año desde el accidente nuclear nunca ha sido tan agotador como el duro invierno. El año pasado perdí a cinco amigos muy cercanos uno tras otro. Todos ellos tenían más de 60 años y vivían en Fukushima en el momento del accidente. No puedo demostrar que sus muertes estén relacionadas con el accidente nuclear, pero no puedo evitar pensar que podrían estarlo. No soy la única que se siente así.

 

Desde el año pasado, el gobierno japonés, la prefectura de Fukushima y los medios de comunicación han desatendido la realidad de las consecuencias del accidente para enfocarse en la "recuperación". En medio de la grave propagación del Covid 19, los Juegos Olímpicos se celebraron forzadamente de una forma insólita, empezando por el relevo de la antorcha en Fukushima. En abril del año pasado, el gobierno japonés decidió verter agua contaminada al mar, y el plan está procediendo sin hacer caso a las numerosas voces de oposición de todo el mundo y de Japón.

 

Lo que me parece especialmente grave es que la autoridad se enfoca en los jóvenes para promover la "recuperación".  El año pasado, el gobierno asignó unos 13,5 millones de euros para promover que las familias se trasladasen a las 12 ciudades, pueblos y aldeas designadas una vez como zonas de evacuación en Fukushima. Las familias recibirán unos 15 mil euros si se trasladen a las 12 ciudades, pueblos y aldeas. Una asociación local organiza eventos que reúnen a jóvenes para practicar yoga, comer y observar las estrellas en el césped del jardín del polémico museo conmemorativo del gran terremoto del este de japón y de la catástrofe nuclear, situada a 4 km de la central accidentada. 

 

Se organizan frecuentemente foros, por el Ministerio de Medio Ambiente y otras entidades, enfocados a jóvenes, para convencerles de que no hay peligro con el vertido de agua contaminada al mar y la reutilización de suelos contaminados. El "libro de lectura complementario sobre la radiación" que se distribuye en las escuelas primarias y secundarias de todo Japón ha sido revisado para incluir una nueva descripción de la “seguridad” del agua contaminada, además de una reducción considerable en la descripción de los peligros de la radiación y la responsabilidad del accidente.

 

El 27 de enero de este año, un grupo de jóvenes, con edades de entre los 6 y los 16 años en el momento del accidente nuclear, que padecen cáncer de tiroides, presentó una demanda contra TEPCO. Piden que se investigue la relación causal entre el accidente nuclear y el cáncer de tiroides, y esperan que este caso conduzca a la creación de un sistema de ayuda para quienes padecen esta misma enfermedad. Me pregunto cuánta valentía habrán necesitado para llevar este caso a los tribunales, debido a la posible reacción negativa de la sociedad japonesa, en un momento en el que el Comité de revisión de la encuesta sanitaria de la prefectura de Fukushima ha declarado que no hay ninguna relación posible con el accidente nuclear. Los daños causados por el accidente nuclear se han hecho cada vez más invisibles y la "reconstrucción" de la zona sigue adelante. Hacemos un llamamiento a todos los adultos para que apoyen a estos jóvenes valientes.

 

Como víctima de la catástrofe nuclear de Fukushima, me quedé más que sorprendida a principios de este año cuando la Comisión Europea propuso añadir la energía nuclear a la taxonomía verde. Los reactores nucleares, por pequeños que sean o por pacífico que sea su uso, son creados con la misma tecnología que se utilizó para fabricar la bomba atómica. No pueden existir sin el sacrificio de alguien expuesto a la radiación.

 

Creo que aquel espíritu de priorizar la gran fuerza a costa del sacrificio de los más vulnerables sigue prevaleciendo. La humanidad no dispone de la tecnología necesaria para manejar la energía nuclear de forma segura ni para eliminar sus residuos. El daño al medio ambiente es evidente y grave. Expreso firmemente mi oposición a incluir la energía nuclear en la taxonomía verde.

 

Mientras tanto, cada vez más países van ratificando el Tratado de la Prohibición de Armas Nucleares. Al mismo tiempo, tenemos que eliminar la energía nuclear del mundo. Caminemos juntos, por muy difícil que sea. Sentimos en nuestras espaldas que siempre tenemos apoyo por nuestros amigos en todo el mundo.

 

11 de marzo, 2022 en Fukushima

 

Ruiko Muto

 

Presidenta de proceso contra TEPCO

Co-representativa de la Red de los grupos de las víctimas del accidente de Fukushima

Vicepresidenta de proveedores de fondos para niños que sufren cáncer de tiroides

Colaboradora de Mujeres por un mundo sin energía nuclear

http://hidanren.blogspot.de/
http://kokuso-fukusimagenpatu.blogspot.com/p/blog-page_5112.html